Todos tenemos un sitio que es particularmente sagrado para nosotros. Algún lugar de nuestra casa o nuestro trabajo. Uno que llenamos de armonía y de estilo propio porque nos gusta sentir que estamos en nuestro hogar.

Justo ahí entra mi labor como pintora: crear una ventana para nuevos mundos, para llenar de armonía y sensibilidad los espacios en los que transitamos diariamente.

Tener un cuadro para contemplar suele ser un tesoro visual, a veces de incalculable valor. No se trata de que combine con la sala o te dé estatus, sino de que medites en él, te conectes con el alma del pintor que lo creó. El arte ennoblece los corazones, transmite historias, nos conecta con algo superior. Cuánto viajamos a veces para ir a Museos y tener la oportunidad de admirar en vivo los cuadros de nuestros pintores favoritos. ¡Y vaya que vale la pena! Para un corazón sensible, rodearse de arte se vuelve necesidad.

 

Muy temprano en mi carrera comencé a recibir "trabajos por encargo", los cuales ahora, se llevan la mayor parte de mi tiempo. Por ello verás que no expongo frecuentemente en galerías. Disfruto mucho el trato directo con mis clientes y, puedo sentirme afortunada de considerar a la mayor parte de ellos, como amigos.

 

Durante los últimos 10 años más o menos he estado continuamente realizando cuadros a petición de diferentes personas. A mí me gusta más llamarlos Proyectos especiales o Cuadros prepagados.

Básicamente se trata de hacer un proyecto en que tanto el pintor como el comprador disfruten del resultado. Un proyecto único y especial. Como un traje de diseñador, hecho a tu medida, que encaja perfecto con tu cuerpo pero que es, sin duda, fruto de la creatividad del diseñador. 

 

Funciona de la siguiente manera: 

Me muestras el espacio donde te gustaría tener uno de mis cuadros. Yo observo el sitio, tenemos una charla al respecto y yo te presento algunas propuestas. Acto seguido eliges una de ellas y yo me pongo "manos a la obra". Al final colgamos el cuadro en su sitio y ambos - pintora y comprador- terminamos con una gran sonrisa. Ésa es la idea principal: satisfacción mutua. 

En honor a la verdad debo decir que los proyectos que han funcionado mejor son aquellos en los que el coleccionista sugiere muy poco o casi nada y ofrece, en cambio, una gran confianza en mi trabajo. Para mí la confianza y la libertad se vuelven la inspiración más potente que pueda existir.

En cambio suelo rechazar las propuestas de hacer copias de fotos, de cuadros de otros pintores, o retratos muy puntuales. Rechazo aquellos proyectos en que se quiere utilizar mis habilidades para crear una idea muy específica que no va conmigo. Para mí el arte es sagrado y mi tiempo también. Así que sólo me involucro en proyectos que me apasionen.

Así han surgido muchos cuadros para diversas colecciones tanto públicas como privadas.

Entre ellas destacan:

6 cuadros de gran formato en óleo para el Piso 11 de la Torre Bansi,

diversos cuadros para la colección particular del sr. Jorge Montes Guerra, director general de Banco Bansi,

4 cuadros para la colección particular del Licenciado Praxedis Padilla en Tijuana,

3 cuadros para la agencia de publicidad Pájaro Chato

3 cuadros para la colección particular del sr. Alejandro Sierra, director general de Vértice Comunicación,

y un políptico de 17 piezas para las oficinas de la Consultoría Agraria General Julian Medina SC,

entre otras.

Cuando no estoy haciendo proyectos especiales, pinto cuadros sueltos cuyo destino suele llegar muy pronto. Terminan participando en alguna exposición o vendiéndose directamente en mi estudio. Me siento profundamente afortunada de decir que, casi siempre," cuadro que firmo: cuadro que encuentra un buen dueño".

Así que, si te gustaría que creáramos algo verdaderamente especial para un espacio que tengas en mente, te invito a comunicarte conmigo en la página de contacto o a través de chat now. Estaré encantada de atenderte y agendar una cita para que charlemos de tu proyecto.